La imagen que no queremos ver

Así como la semana pasada hablamos sobre aquello que nos negamos a ver, las lecturas de esta semana, y algunas en relación a la fotografía, también de alguna manera reflexionan sobre aquellas imágenes intolerables de ver y cuál es el efecto que producen esas imágenes en el espectador, quien al verlas, se vuelve cómplice de aquello que las fotografías denuncian: “The mere fact of viewing images that denounce the reality of a system already emerges as complicity with this system” (Ranciere, 85). Pero es al mismo tiempo, son un llamado a la acción, a la actividad: “It tells us that the only response to this evil is activity” (88). Esa visión de la foto como llamado a la acción es también la que leemos en el texto de Ariella Azoulay: “The photo acts, thus making others act” (129). Así, cuando estamos ante una fotografía, no estamos simplemente ante la simple reproducción de aquello capturado, la imagen, citando a Ranciere: “It is a complex set of relations between the visible and the invisible, the visible speech, the said, and the unsaid” (93).

            El texto de Cristina Beltrán es un ejemplo muy claro de acción y resistencia. Aquí, la autora recupera el agenciamiento de un grupo de inmigrantes jóvenes indocumentados, quienes se reconocen como ‘DREAMers’, y que a través de las múltiples plataformas digitales anuncian su status de indocumentados (con un riesgo altísimo) y se posicionan como “speaking subjects and agents of change” (81). Así, arriesgarse es entonces resistir e insistir en ser escuchado-visibilizado: “Risking visibility and deportation in order to make their voices heard, they refused to participate in the economic and political logics that supported their exclusion and exploitation” (83). Aunque no es algo fácil de hacer “coming out is an effort to become civically legible and politically speakable” (87).

Este ejemplo de Beltrán problematiza entonces lo que tradicionalmente se le asigna al ‘noncitizen’. Retomando el texto de Azoulay, tenemos la siguiente cita: “The space of plurality, which is the necessary condition for any action in Arendt’s sense, is forbidden to the noncitizens. Once excluded from citizenship, their Access to the space of action has been restricted.” (133). Los migrantes organizados de los que habla Beltrán en su texto, en su condición de ‘noncitizens’ están creando ellos mismos la forma de invertir ese presupuesto y por el contrario, de apropiarse del espacio de la acción.