La desnaturalización de la norma

El tema que abordan los tres textos es cómo las artes escénicas, debido a su contacto inmediato con el público a través del cuerpo, deben ejercer esa conexión para desnaturalizar las normas políticas, sociales y de género.
            En el caso de Brecht, su texto propone que la función del teatro es romper el velo de familiaridad del entorno social más inmediato de manera que se genere extrañeza y distancia respecto de él. Boal, por otra parte, reconstruye minuciosamente los componentes de la Poética aristotélica para proponer que la catársis pone al espectador en un rol pasivo, ya que le delega al actor el lugar de pensar y actuar por él (en una suerte de analogía con lo que ocurre en la política representativa entre el/la ciudadano/a que vota y el/la político/a). A partir de una serie de técnicas corporales y ejemplos, el autor contrapone al modelo aristotélico la figura del “spectator” como una manera en la que el actor y el espectador confluirían en una figura que permitiría la emancipación política del cuerpo y de la conciencia.

Shiva The Destroyer, perfórmer y drag queen argentinx

            Diana Taylor recoge algunos de los aspectos vertidos por ambos autores para pensar una teoría contemporánea de el/la performance como disciplina artística. Para la autora, es la repetición corporal (en contraposición a la representación teatral) la manera en la que el/la perfórmer crea efectos y afectos. Una de sus más poderosas herramientas es que, como manera de leer normas sociales, potencialmente toda práctica convencionalizada en el cuerpo (de raza, género, de nacionalidad) se vuelve una performance. Así, la norma de la performance es romper, o cuestionar, esas normas naturalizadas, mediante la transmisión de un saber corporal que elimina los límites entre “vida”, “arte”, “espectador”, “artista”, “política” y “estética”.